¿Un cigarrillo ?
"June Newton" (1972) Helmut Newton
Ésta es una de las fotografías que me ha
producido últimamente un impacto más intenso. Su autor, Helmut Newton, es un
gran especialista de la fotografía de moda y del desnudo. Sin embargo, sus
fotos siempre me han parecido un poco artificiosas y sus protagonistas mujeres
en cierta forma irreales. Siempre muy hermosas y espectaculares, con unos
cuerpos de perfectas proporciones. Pero esta perfección, las hace frías y
distantes, irreales como decía. Los marcos en que sitúa Newton habitualmente a
sus modelos, son también particulares, habitaciones de hotel de lujo con un
sofisticado mobiliario, restaurantes exclusivos, tiendas de moda o de joyas,
etc. Y naturalmente para hacer juego con todo ello, el fotógrafo escoge
habitualmente un vestuario- generalmente restringido a ropa íntima- adecuado y
nos ofrece un amplísimo repertorio de encajes, ligueros,
medias, sostenes, etc. Pues bien, la foto que ahora contemplamos representa
para mí la antítesis de esta fórmula usada con tanta asiduidad por Newton.
Un día, cansado de tanto “glamour” el
autor recuperó por un momento la naturalidad; tal vez fue porqué estaba
fotografiando a su mujer y no a una modelo profesional, pero ciertamente pienso
que con ello acertó.
La imagen utiliza un plano intermedio, lo que
facilita un buen nivel de detalle de la persona retratada y proporciona al mismo
tiempo, una información significativa del contexto en que se produce el
retrato. El primer plano, ligeramente desenfocado y con una suave
sobrexposición
respecto al resto, nos muestra sin entrar en detalles y sin distraer la atención,
que la cena ha terminado; una cena privada, sin duda íntima, que ha tenido
lugar probablemente en el comedor o la cocina de un apartamento. Y después el
retrato. La cara y los pechos o los pechos y la cara; o mejor, los dos a un
tiempo. La cara con una expresión relajada y tranquila manifiesta claramente la
satisfacción el bienestar que produce una buena cena con la mejor compañía
del fotógrafo; porque se tiene la sensación de una cena compartida entre fotógrafo
y modelo. Y se expresa con naturalidad sin simulación. Para completar la escena
June enciende un cigarrillo, este cigarrillo que tiene tan buen sabor después
de la comida. Tal vez aquí se intuye uno de los elementos de artificio que
Newton difícilmente puede evitar en sus fotografías; el cigarrillo arde
mientras la cerilla sigue encendida a una cierta distancia, con lo que la pose
resulta evidente. Pero da igual, la sensación se transmite perfectamente sin
distorsión alguna. El fondo muy poco iluminado da por contraste un relieve
especial al personaje principal.
Y luego el desnudo. Los pechos maduros, sobre
los que se proyecta la luz más intensa, se ofrecen generosos, libres y gracias
a un vestido desabrochado, aparecen enmarcados como si se tratase de una obra de
arte. Y se presentan al fotógrafo y al espectador con naturalidad, sin pudor.
Como un último regalo después de la excelente cena. Segunda artificiosidad,
sin duda, por que no puede decirse que ésta sea una sobremesa habitual; pero
aquí está la magia de esta imagen que consigue transmitir una imagen de
sensualidad y bienestar, de satisfacción de los sentidos, que se quiere
compartir con el espectador. Lástima que no estemos allí.
El conjunto es una imagen sencilla, simple de
composición y cargada de sensualidad. Una sensualidad, que sin ser doméstica
resulta creíble, al alcance de los mortales y no de otras, que son patrimonio
exclusivo de protagonistas cinematográficos. Una imagen y una sensualidad que
me ha enamorado.