Gol ?

"Partido de futbol" (Madrid 1960) Ramón Masats

Ésta es una de las más conocidas fotografías de Ramón Masats y seguramente una de las más reproducidas en las antologías de la fotografía española de los años sesenta. Y no es por casualidad. Las virtudes de esta imagen son extraordinarias. En primer lugar cabe destacar su simplicidad, una de las características que más valoro en la imagen fotográfica; pocos elementos pero todos ellos cargados de significado. Pero hay muchos otros, como por ejemplo la plástica, la singularidad del tema y la oportunidad del instante único que ha captado.

Pero situándonos dentro de la imagen nos encontramos a mediodía de una soleada mañana viendo un partido de fútbol, el deporte por antonomasia, sobretodo en unos años en que no se practicaban otros deportes. Y en un campo de fútbol de tierra, probablemente situado en un barrio periférico de la ciudad, como apuntan unos bloques lejanos al fondo de la imagen. Un paisaje urbano todavía solitario, diferente de los estadios de hoy en día, rodeados de enormes bloques de pisos. La instalación deportiva, utilizando una expresión actual, es muy pobre, con una porterías sin red; en resumen, una explanada y tres palos, todo lo que entonces se precisaba para jugar a la pelota, como se decía.

Y para más singularidad ¡qué jugadores tan particulares! Un grupo de seminaristas que entre clase y clase de latín o teología han salido para hacer deporte. Sin pasar por el vestuario, probablemente inexistente, y vestidos con la sotana que debía ser realmente incómoda para correr y jugar. La escena nos transporta a otra época ya lejana, en la que recuerdo a los curas de la escuela corriendo por el patio a la hora del recreo, liándose alguna que otra vez con las faldas.Y es que no podía prescindirse de ninguna manera de la liturgia, siempre omnipresente.

Pero más allá de esta evocación la fotografía capta el instante mágico, el momento crucial del juego, el balón a punto de entrar en la portería; y el seminarista en una extraordinaria estirada a punto de detener el disparo. Su mano todavía no ha contactado el balón, si bien parece que lo conseguirá. Aún cuando tampoco lo podemos asegurar. ¿Entrará la pelota por entre el palo y la mano o bien el portero conseguirá desplazar su trayectoria para enviarla a corner? La fotografía no desvela el misterio y deja al espectador con la incógnita. Cada uno puede decidir lo que quiera. En este sentido podemos decir que se trata de una fotografía abierta. También debe señalarse que se trata de una fotografía de una plástica excepcional. Además de la belleza del movimiento del portero, su vestido semejando una capa y por encima de todo, la sombra que se proyecta sobre el terreno, le dan una sensación especial de ingravidez que lo convierte  en una figura voladora. Como si fuera un ángel que encarnándose en la figura del seminarista viniera para detener el disparo de Lucifer.

Pero volviendo a mirar al portero con más atención, observamos que de la sotana sobresalen la piernas y los pantalones del futuro sacerdote que recupera aquella imagen - mitad hombre, mitad santo- tan familiar en mis infancia; una imagen que a menudo me hacía dudar de la verdadera condición del profesor de religión o del cura de la parroquia.